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Rehabilitación Traumatológica

Dolor y artrosis

Recuperar el movimiento, reducir el dolor y acompañar el retorno seguro a las actividades cotidianas y deportivas mediante un proceso de rehabilitación adaptado a cada paciente.

Dolor y artrosis

Manejo integral del dolor musculoesquelético, neuropático y persistente asociado al desgaste articular

El dolor por artrosis puede afectar la movilidad, la fuerza y la capacidad para realizar actividades cotidianas como caminar, subir escaleras, levantarse de una silla, mover los brazos, cargar objetos o mantenerse activo. Aunque suele relacionarse con el desgaste de las articulaciones, el dolor no siempre depende únicamente del grado de artrosis visible en los estudios de imagen.

En el Instituto Randall, en Asunción, ofrecemos un abordaje integral del dolor y la artrosis, considerando sus componentes musculoesqueléticos, neuropáticos, nociplásticos y, cuando corresponde, el contexto de enfermedades complejas, dolor oncológico o cuidados paliativos.

¿Qué es la artrosis?

La artrosis es una condición que afecta las articulaciones y se relaciona con cambios progresivos en el cartílago, el hueso, los ligamentos, los músculos y otros tejidos que participan en el movimiento. Puede presentarse en rodillas, caderas, columna, manos, hombros, pies u otras articulaciones.

Aunque muchas veces se describe como “desgaste articular”, la artrosis no debe entenderse solo como un problema de edad. Puede estar influida por factores como sobrecarga mecánica, lesiones previas, alteraciones de la postura, debilidad muscular, antecedentes familiares, actividad física intensa o cambios en la forma de mover una articulación.

Una valoración adecuada permite identificar la articulación comprometida, el tipo de dolor, el nivel de limitación funcional y los factores que pueden estar aumentando las molestias.

¿Cómo puede presentarse?

El dolor por artrosis puede aparecer de forma gradual y aumentar con el movimiento, la carga o el esfuerzo. En algunos pacientes, las molestias mejoran con el reposo; en otros, el dolor puede volverse persistente y afectar incluso el descanso.

Entre las manifestaciones más frecuentes se encuentran:

Cuando el dolor se acompaña de inflamación marcada, pérdida rápida de movilidad, fiebre, debilidad progresiva, pérdida de peso no explicada o dolor intenso que no mejora, es importante solicitar atención médica oportuna.

Tipos de dolor que pueden intervenir

Dolor musculoesquelético

Es el componente más frecuente en la artrosis. Puede relacionarse con cambios articulares, sobrecarga mecánica, rigidez, debilidad muscular, alteraciones de la marcha o compensaciones en otras zonas del cuerpo.

Dolor neuropático

Puede aparecer cuando existe irritación o compromiso de estructuras nerviosas. En estos casos, el dolor puede sentirse como ardor, corriente, punzada, descarga o sensibilidad aumentada en determinadas zonas de la cabeza, rostro, cuello o cuero cabelludo.

Dolor nociplástico

Cuando el dolor se mantiene durante mucho tiempo, el sistema nervioso puede volverse más sensible. Esto puede hacer que las molestias sean más intensas, persistentes o extensas, incluso cuando los hallazgos articulares no explican por completo la intensidad del dolor.

Dolor en contexto oncológico o cuidados paliativos

En pacientes con enfermedades oncológicas, condiciones crónicas avanzadas o necesidades de cuidados paliativos, el dolor articular puede coexistir con otros mecanismos de dolor. En estos casos, el abordaje debe adaptarse a la condición general del paciente y priorizar el confort, la movilidad posible y la calidad de vida.

Articulaciones que pueden verse afectadas

La artrosis puede comprometer distintas zonas del cuerpo. Entre las más frecuentes se encuentran:

Cada articulación puede generar síntomas diferentes. Por eso, el manejo debe adaptarse a la zona afectada, al tipo de dolor y a las necesidades funcionales de cada paciente.

Causas y factores que pueden influir

El dolor por artrosis puede estar asociado a diferentes factores, entre ellos:

El origen del dolor no siempre es único. En muchos casos, la molestia se mantiene por la combinación de cambios articulares, tensión muscular, alteraciones funcionales y sensibilidad aumentada al dolor.

¿Por qué es importante una valoración especializada?

El dolor por artrosis no debe evaluarse únicamente a partir de una radiografía o resonancia. Existen pacientes con cambios importantes en las imágenes y poco dolor, así como pacientes con molestias intensas y hallazgos moderados. Por eso, es fundamental valorar al paciente de forma integral.

Una evaluación especializada permite identificar si el dolor es principalmente musculoesquelético, neuropático, nociplástico o mixto. También ayuda a determinar cómo la artrosis afecta la movilidad, la fuerza, el descanso, la marcha y la independencia del paciente.

En el Instituto Randall, cada proceso se adapta a la articulación afectada, la evolución de los síntomas, los antecedentes médicos y los objetivos funcionales de cada persona.

Un proceso adaptado a cada paciente

Valoración del tipo de dolor

El primer paso consiste en identificar la localización del dolor, su intensidad, su evolución, los movimientos que lo aumentan y la posible presencia de síntomas neuropáticos o dolor persistente.

Control inicial de las molestias

El objetivo inicial es disminuir el dolor, mejorar la tolerancia al movimiento y reducir el impacto de las molestias sobre las actividades cotidianas.

Recuperación de la movilidad

La rigidez es frecuente en la artrosis. Por eso, pueden incorporarse estrategias orientadas a mejorar el rango de movimiento y facilitar desplazamientos o actividades básicas.

Fortalecimiento progresivo

El fortalecimiento de la musculatura que rodea la articulación puede ayudar a mejorar la estabilidad, reducir sobrecargas y favorecer una mejor función.

Manejo funcional y seguimiento

El abordaje busca que el paciente recupere seguridad en sus movimientos, mejore su autonomía y cuente con un plan ajustado a la evolución del dolor.

Objetivos del manejo del dolor y la artrosis

El abordaje integral busca:

¿Cuándo solicitar una valoración?

Es recomendable consultar cuando:

Preguntas frecuentes sobre dolor y artrosis

¿La artrosis siempre causa dolor?

No siempre. Algunas personas pueden tener signos de artrosis en estudios de imagen y presentar pocas molestias, mientras que otras pueden experimentar dolor importante con cambios más moderados. El dolor depende de varios factores, como la inflamación local, la sobrecarga mecánica, la fuerza muscular, la movilidad, la sensibilidad del sistema nervioso y la forma en que la articulación participa en las actividades diarias. Por eso, la valoración debe enfocarse tanto en los estudios como en los síntomas y la funcionalidad del paciente.

Sí, en algunos casos. Aunque la artrosis suele generar dolor musculoesquelético, puede existir un componente neuropático cuando hay irritación o compresión de estructuras nerviosas, especialmente en la columna. Esto puede producir ardor, hormigueo, adormecimiento, sensación de corriente o dolor que se irradia hacia brazos o piernas. Identificar este componente es importante porque el manejo puede ser diferente al de un dolor articular común.

El dolor por artrosis puede volverse persistente cuando la articulación permanece sometida a sobrecargas, cuando existe debilidad muscular, rigidez, alteraciones de la marcha o cuando el sistema nervioso se vuelve más sensible al dolor. En estos casos, las molestias pueden mantenerse incluso después de periodos de reposo o aumentar con actividades simples. Un abordaje integral permite identificar estos factores y establecer un plan que no se limite únicamente a controlar el síntoma.

No. Muchas personas con artrosis pueden mejorar su dolor y funcionalidad mediante un manejo conservador, rehabilitación, fortalecimiento, cambios en la actividad, control del dolor y seguimiento adecuado. La cirugía puede considerarse en casos específicos, cuando existe daño avanzado, limitación importante o falta de respuesta a otras alternativas. La decisión debe realizarse después de una evaluación individual y considerando la condición general, los objetivos y las necesidades del paciente.

Es recomendable solicitar una valoración cuando el dolor articular persiste, limita la movilidad, dificulta caminar, subir escaleras, levantarse, dormir o realizar actividades cotidianas. También es importante consultar si aparecen síntomas como ardor, hormigueo, adormecimiento o sensación de corriente, ya que pueden indicar la participación de otros mecanismos de dolor.

Mejore su movilidad y recupere calidad de vida

Una valoración oportuna permite identificar las características del dolor asociado a la artrosis y establecer un abordaje integral orientado a disminuir las molestias, mejorar la función y favorecer una vida diaria con mayor seguridad y bienestar.

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